Por qué volver a El Principito, ya de adultos

¿Por qué volver a El Principito siendo ya adultos? Porque es un libro que cambia según quién lo lee. El niño ve un cuento; el adulto, si se deja, se encuentra con una pregunta incómoda y luminosa: «¿en qué momento dejamos de mirar?»

Saint-Exupéry escribió una fábula sobre lo que de verdad ata a las personas: la rosa, el zorro, el agua del pozo. Todo aquello que «se vuelve importante por el tiempo que le dedicamos». Releerlo de adulto es reconocer cuánto de eso habíamos olvidado.

En los talleres trabajamos el libro capítulo a capítulo, no para descifrarlo como un acertijo, sino para habitarlo. Reconocer la narrativa con su unidad de sentido, identificar los símbolos que nombran lo que nos sobrepasa, y ponerlos en relación con la propia experiencia.

Si alguna vez sentiste que El Principito te decía algo que no terminabas de entender, quizá no era para entenderlo entonces. Quizá era para volver. Y este es un buen momento.

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